Clase de introducción al curso de autismo y sexualidad

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Conceptualización y enfoques sobre aspectos relacionados con la educación de la sexualidad

Se debe tener en cuenta, que toda actividad pedagógica nace luego de haber constatado que existe una necesidad real y además se desea que las personas a las que va dirigida esta actividad, logren un porvenir concreto. Por lo tanto, los objetivos que se plantean para llevar a cabo el trabajo pedagógico, deben ser dirigidos a una población determinada, después de que el estudio, haya mostrado que su desarrollo no está acorde a lo que sería el ideal; esto es lo que permite que este trabajo logre establecer sus objetivos generales y luego poder estructurarlos en objetivos específicos, concretos, etc…

La sexualidad ha sido vista la mayoría de las veces como un aspecto relacionado eminentemente con la reproducción, y se han dejado de lado aspectos importantes, olvidándose que ella es también y sobre todo placer, y elemento del desarrollo humano, y además creatividad, permitiendo así, una mejor relación interpersonal de la persona consigo misma, así como con el resto de las personas con las que interactúa.

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Por lo tanto, es necesario darle un mayor énfasis al aspecto afectivo, emocional y social de la sexualidad y permitir de esta manera, que las personas tengan una identificación más positiva con ésta; para luego poder desarrollar de una mejor forma el aspecto reproductivo, esto ayudará a la persona a asumir su papel sexual, como ser sexuado que es, y así logrará un mejor desarrollo psicosexual y social adecuado.

De esta forma, la educación sexual debe impartirse desde la educación infantil, tomando en cuenta, que la enseñanza de la sexualidad no sólo se debe abordar como un aspecto reproductivo o una función fisiológica, sino también como placer, como aquella forma de comunicación que permite las relaciones interpersonales, entre los miembros de las comunidad, la familia, la escuela, etc…, para poder realizar un trabajo adecuado y dirigido al mejoramiento en la condición de estudiantado, es importante tomar en cuenta el trabajo de los padres y madres de familia y su apoyo al proceso educativo, sin embargo, la prioridad del trabajo debe estar basada en la actividad que el educador o la educadora desempeña, en tanto que es la persona que más capacitada está al respecto; o que de alguna manera, busca tener un mejor conocimiento con respecto al tema, para realizar un mejor trabajo en la guía del grupo de estudiantes con el que trabaja.  Al respecto se comparte con Baldaroet al., 1990

…, los educadores que asisten a muchachos incapacitados deberían, según mi parecer, aprender a conocerse mejor a sí mismos y los elementos culturales de su organización, porque también estos forman parte de las variantes que influyen de manera decisiva en la educación de sus asistidos, y por tanto también en las formas de sexualidad. Deberían saber con exactitud si ayudan al educando a manifestar su sexualidad, o si, por el contrario se le inhibe. Y también deberían comprender las influencias que los otros, especialmente los padres ejercen. Así podrán conocer y utilizar los medios de comunicación en aquellos son al mismo tiempo, asistido y colaboradores; así resultaría más eficaz el proyecto de rehabilitación (p.71).

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También Soto (1987) al respecto apunta, “Por eso, porque nos hace más, la sexualidad es una dimensión que debe ser continuamente desabierta, vivida, disfrutada, conocida, divulgada y también estudiada por todos y cada uno de los que estamos dispuestos a crecer y progresar” (p.21).

Es posible que la mayoría de las personas estén de acuerdo en lo que respecta al papel fundamental que debe llevar a cabo la institución educativa, en lo referente a la educación sexual, sin embargo, lo difícil es como realizar esta tarea, si se toman en cuenta los múltiples factores que tienden a obstaculizarla, y no siempre se cuenta con el apoyo necesario, lo cual no permite el desarrollo de programas de educación sexual, dirigido a diferentes niveles, a diferentes áreas que den acceso al estudiantado a una mejor compresión del tema y de alguna manera se eliminarían tantos tabús, que provocan tanto problemas, no sólo en el ámbito familiar sino social.

Y con respecto a lo anterior, se comparte con Soto (1987) la idea de que:

La sexualidad expresa toda la personalidad, es el ámbito en el que repercute. Por eso el sexo es mucho más que una cosa, una tendencia o una cualidad, el sexo es algo que se tiene, es algo que se es, es una dimensión vital y humana que va naciendo y creciendo (va haciéndose) a media que va haciéndose la persona misma (p. 19).

Sin embargo, no deja de ser importante mencionar lo que López Ibor en 1968 apuntaba “Todavía algunos contemporáneos nuestros se escandalizan cuando ven juntos los vocablos “sexualidad” y “educación” como hicieron las generaciones precedentes, para las cuales la sexualidad fue tabú al que no podía si soñarse en educar” (p.299), y es que esta idea sigue estando presente en muchos grupos sociales en los cuales interactuamos, y si es difícil la comprensión para aquella población que no presenta ninguna condición de discapacidad, para aquella población que tiene una condición asociada o no a discapacidad se vuelve todavía más compleja.

Y es con relación a esas ideas que se comparte lo propuesto por Soto (2006)

Si lo anterior se da en caso de los niños que se denominan “normales”, ocurre lo mismo y muchas veces en mayor grado, en el caso de los niños que de alguna manera tienen una deficiencia, ya sea física, sensorial, emocional o mental, sin importar el grado de deficiencia de los mismos; lo cual obstaculiza más el trabajo que se puede realizar con estos niños (p. 5).

Con relación a lo propuesto en la cita anterior, se comparte que muchas veces,  “La sexualidad en estos casos es vivida como un trauma, un despertar de la angustia, y en consecuencia ha de ser negada, cancelada como el crecimiento del mismo hijo” (Baldaroet al., 1990. p.49).

Muy a menudo se olvida que la persona con algún tipo de discapacidad, no presenta mayor problema, que aquel que está relacionado directamente con su condición,  y además, lo que se hace por el resto de las personas, entre ellos docentes y familiares es  tratar de ignorar aspectos normales en su desarrollo, y por lo tanto, se obstruye la evolución normal del niño en áreas como la que se trata en este curso, cuya finalidad es dar un apoyo a educadores y padres de familia, con el fin de desarrollar actividades que favorezcan la sexualidad en los niños, adolescentes, adultos y en general a sus familias y su grupo social.

Y por ende se hace necesario contestarse algunas preguntas como las que propone (Soto, 1987) “… ¿Qué por qué? de esta enseñanza… pues para llegar a ser más persona. Exacto, no se es persona total si no se integra la sexualidad; sea como fuere la forma de vivirla, y hay muchas, en nuestro ser y estar” (p. 7).

Además se hace necesario asumir que la idea debe ser entonces, asumir al ser humano como un ser sexuado, sin importar sus condiciones, sino por el contrario, asumiendo la necesidad de humanizar la sexualidad, y es en este sentido que se comparte con Soto (1987) las siguientes ideas

¿Qué es ir hacia una sexualidad humanizada? ¿Qué entendemos por sexualidad positiva?… fundamentalmente es apostar por la reconciliación, por el cultivo de lo que nos facilite crecer, es vivir con otras claves, con argumentos que nos ayuden a llevar una vida más fácil” (p.15).

Con este curso se pretende, que tanto el personal docente como el padre o madre de familia u otros profesionales involucrados en desarrollar procesos con personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) comprendan que un buen trabajo tomando en cuenta aspectos de buena comunicación interpersonal, el conocimiento de los valores y actitudes y sobre todo una actitud positiva en el área de la sexualidad, permitirá a la persona con la que se trabaja y al grupo social, alcanzar una verdadera madurez sexual.

El trabajo planificado va dirigido a estudiantes que comparten espacios educativos sean estos sin condición de discapacidad o con estudiantes que han sido diagnosticados  dentro de los TEA y que asisten a diversos servicios educativos, entre los servicios de apoyo, procesos de integración, entre otros. Además lo que se va a desarrollar puede utilizarse también con otros grupos de estudiantes con otras condiciones de discapacidad, siempre y cuando se realicen las adecuaciones necesarias.

Cuando se hace referencia a la educación de la sexualidad, se comparte con Romero (2000) la idea de que en la educación regular abordar el tema de la  educación sexual es muy pertinente, esto por cuanto la sexualidad es aprendible, y además no solo es un derecho sino una necesidad de todas las personas sin importar su condición, sus características, sus necesidades e intereses, así como sus potencialidades. Por lo tanto, al ser la sexualidad aprendible esta debe ser abordada de manera consistente y adecuada desde la niñez, y posteriormente, ya en la adolescencia como un potencial humano mediante una adecuada educación sexual.

No obstante, siguiendo las ideas anteriores, se debe asumir la idea de que la educación sexual más que un carácter preventivo debe ser formativa, de alguna manera esto implica asumir la idea de la persona como un ser biopsicosocial, capaz de asumir roles y tomar decisiones en cuanto a la responsabilidad que implica que todas las personas se involucren en experiencias que  promuevan actitudes, valores, conocimientos así como habilidades para enfrentar responsablemente la decisión de ser padres o madres de familia eficaces, y por ende, en caso que les sea posible y sea su intención llevar a cabo un proyecto de familia, en que se incluya si así lo decide la crianza de hijos o hijas, o ser personas que asuman su sexualidad de una manera responsable y que por lo tanto, les permita decidir el tipo de familia que la persona quiera tener.

Si se tienen en cuenta las ideas anteriores, entre los aspectos que se debería desarrollar en las personas adolescentes es su autonomía y la toma de conciencia interior, en tanto estas le permitan la diferenciación, identificación y discriminación por sí mismas de aquello que es adecuado, conveniente, responsable, constructivo. Y en este sentido, el desarrollo de la autonomía de la persona adolescente le permitirá el desarrollo de recursos para afrontar adecuadamente su vida sexual, pero para esto será necesario un proceso formativo complejo, planificado, sistemático, organizado e intencional que inicie desde edades tempranas en las familias así como en las instituciones educativas.

Con respecto a lo anterior, desde las familias, las instituciones educativas y desde la sociedad en general será necesario ofrecer todos los conocimientos, valores, actitudes y habilidades que le permitan a todas las personas iniciar de manera responsable y autónoma su vida sexual y en caso que así lo decida, su vida coital, en el momento que la persona lo considere adecuado, pero sobre todo que le permita a la persona adolescente vivenciar un proyecto de vida sexual que le realice como ser humano.

Con relación a las ideas anteriores, se asume que desde la educación sexual se debe enseñar lo maravilloso de vivir la sexualidad de manera responsable, y que por lo tanto, merece ser vivida pero con responsabilidad, o sea:

  1. Se asumen las consecuencias de las decisiones y actos.
  2. Se toman decisiones bajo la premisa de conocer las consecuencias de los propios actos y los de las demás personas.
  3. Al tomar decisiones con respecto a la sexualidad y la vida sexual se involucran los sentimientos, valores y actitudes propias.
  4. Se asume con responsabilidad y postergan actos o acciones que generarían consecuencias negativas tanto para las personas como para terceros.
  5. La autonomía le permite a la persona tomar decisiones libres y conscientes.
  6. Se asume la experiencia sexual y amorosa desde una posición que le da significado, y que se asocia con una vivencia gratificante de la vivencia sexual.
  7. La autoafirmación es asumida como una capacidad de ejercer control sobre su vida (y en este caso de su vida sexual) así como la realización de un proyecto de vida estructurado y responsable.

 

A continuación se presentan una serie de conceptos los cuales permitirán compartir y ubicar las ideas desde donde se irá desarrollando el curso, de tal manera que sirvan como un aspecto introductorio que permita el desarrollo de sesiones de discusión y la construcción de un marco teórico, amplio, general pero sobre todo emergente, en donde el compartir con el grupo de compañeros y compañeras y el profesorado, se convierta en una experiencia enriquecedora y propositiva de acciones a realizar en los diversos espacios en los que cada persona interactúa.

Desarrollo psicosexual:

Se asume como la combinación de la maduración y el aprendizaje que genera cambios tanto en la conducta sexual de la persona y como en su  personalidad, y que permea desde la infancia hasta la adultez y a lo largo de ésta última, asumiendo el desarrollo como un ciclo vital, el cual para su estudio se asume desde diversos ciclos.

La teoría del desarrollo psicosexual que tuvo más repercusión fue la de Freud, quien formuló la hipótesis de que el individuo atraviesa cinco etapas diferentes en este desarrollo. Sin  embargo, según comenta Lopez Ibor (1968)

Aunque el planteamiento psicoanalítico de la sexualidad infantil está en desuso en su forma clásica, se parte de él, sin embargo, para las críticas, aún constructivas. No extraña pues, que lo expongamos sucintamente y como quien nada dice –pero diciendo- no obstante( p.304).

  1. La etapa oral, la cual cubre del nacimiento hasta los 18 meses, en ésta, la libido se focaliza en todas las zonas del cuerpo vinculadas con la oralidad y el bebé obtiene satisfacción erótica de tales actividades, como chupetear, morder, masticar, escupir, etc…
  1. Etapa anal, va de los 18 meses hasta los 3 años, la libido se desplaza hacia la zona del ano, y el deambulador extrae satisfacción de actividades como el control de esfínteres.
  1. Periodo fálico, de los 3 a los 6 años, el foco de atención de la libido vuelve a cambiar y el preescolar se satisface con la manipulación autoerótica del pene o el clítoris.
  1. Latencia, de los 6 a los 12 años, la libido es reprimida y el niño que ya se encuentra en la edad escolar experimenta poca o ninguna satisfacción erótica consciente; en este período se crea el complejo de Edipo.
  1. Genital, de la pubertad en adelante, la libido vuelve a manifestarse con fuerza y florece el interés por el sexo opuesto, sobre bases más maduras genitales.

Aunque la teoría tuvo repercusión, no puede ser aceptada como un descubrimiento exacto del desarrollo sexual en todos los casos, sin embargo, se hace referencia a ella para ubicar mejor al docente, a la docente, así como al padre y la madre de familia, y otros profesionales en el aspecto a tratar en el presente trabajo.

Desarrollo psicosocial

Se asume para efectos de este curso como el crecimiento de la personalidad del ser humano, en relación con los demás y en su condición de miembro de una sociedad, desde la infancia y a lo largo de toda su vida, por lo tanto se hace referencia a la formación, en el transcurso o  a lo largo del tiempo, de un sí mismo social, el cual se identifica con la propia familia, la cultura, la nación, entre otros.

 Impulso afectivo

Se hace referencia con este concepto a la tendencia innata de la persona, en virtud de la cual ella aspira al contacto, físico o emocional con otra persona u organismo.

Escuchar activo

 Con este concepto se pretende asumir el proceso mediante el cual se presta toda la atención posible alapersona hablante. De esta forma se le demuestra a la persona el interés de quien escucha por medio de gestos faciales, palabras o expresiones que indiquen o evidencian que la conversación está siendo comprendida.

b.- El papel de la familia en la educación de la sexualidad.

Como parte de este primer apartado del curso, y que será ampliado como eje transversal en el abordaje de la educación de la sexualidad de las personas, se hace referencia de  manera sucinta a aspectos desde los cuales se considera fundamental el rol de la familia.

Incursionar en el trabajo con familias de personas en condición de discapacidad y en nuestro caso de personas con TEA, implica que desde la experiencia profesional se ha identificado que ellas requieren mucho apoyo para educar la sexualidad de sus hijos o hijas, y por lo tanto, se considera pertinente que el abordaje no solo sea de cómo trabajar la sexualidad de la persona con TEA sino que ellas estén en capacidad de explorar la vivencia propia de su sexualidad, así como los conceptos que manejan, y su influencia como modelos de formación de sus hijos o hijas.

Se asume por lo tanto, que la familia es una institución alrededor de la cual  gira y se organiza la estructura social, es decir la familia ha marcado desde tiempos remotos, y continua siendo la forma en que se desarrolla una sociedad, aun cuando en la actualidad hay mucha discusión al respecto.

Con respecto a lo expresado anteriormente, Villareal (200, p. 10) menciona a Satir quien comentaba que “la familia es la fábrica de hacer personas, cada persona refleja inevitablemente a la familia en la cual creció y a la cual pertenece”, este sin importar a que familia pertenece, es desde aquí, desde donde se asume el rol que cumple en la sociedad cada vez más cambiante, la familia desde su función formadora.

En este sentido, es importante mencionar que la familia según Valdés (2007), citando a Rodríguez y Palacios, cumple con sus hijos o hijas al menos cuatro funciones esenciales, a saber

  1. Asegurar su supervivencia y sano crecimiento.
  2. Brindarles un clima de afecto y apoyo sin los cuales el desarrollo psicológico sano no resulta posible. El clima de afecto implica el establecimiento de relaciones de apego que permitan un sentimiento de relación privilegiada y de compromiso emocional.
  3. Facilitar a los hijos e hijas una estimulación que haga de ellos y ellas seres con capacidad de relacionarse de manera competente con el entorno físico y social en el cual interactúan, para que de esta manera respondan de manera adecuada a las demandas y exigencias planteadas para su adaptación al mundo en en cual habitan y conviven.
  4. Tomar decisiones con respecto a la apertura hacia otros entornos educativos y sociales con los cuales la familia debe compartir la tarea educativa y formativa de sus hijos e hijas.

La familia por lo tanto, puede ser entendida como un todo, que a su vez es influenciada por la partes de ese todo, o sea como una realidad circular, en la cual cada parte influencia a la otra, y además influencia al todo. Esto último es muy aceptable en el sentido de que es un posicionamiento innegable, con respecto a que las personas miembros de una familia interactúan entre sí de manera íntima y directa. Y esto concuerda con lo expresado por Valdés (200, p. 16) “… la idea de que la familia funciona como un sistema abierto, es decir, un sistema que intercambia de manera continua información con su entorno y que es modificada por este, al mismo tiempo que lo modifica”.

Por lo tanto, se puede decir que la familia ha sido y seguirá siendo hasta ahora, la célula por excelencia de la base constitutiva de la sociedad, y aun cuando en este momento la estructura familiar es o puede ser totalmente diferente a lo que se conocía como familia tradicional, tanto en su forma como en sus valores, no ha dejado de ser la cuna en la cual nacen y se gestan los cimientos de la personalidad de sus miembros, así como las actitudes y los valores, el proceso de madurez y las metas que ellos se pongan, por esto se considera primordial el rol de la familia en la educación de la sexualidad de las personas en general, y en específico de aquellas diagnosticadas con TEA.

Este apartado es una introducción al desarrollo del curso, el material que se ha propuesto y otro será abordado a profundidad en el desarrollo del curso, asi como se incorporara todo aquel material que se considere necesario y pertinente para el logro de los objetivos del curso.

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